lunes, 12 de octubre de 2009

Noche de estrellas

Despertar los sentidos es solo una opción de ver el mundo diferente, de no ser uno mas del montón que sigue a un líder sin pensar estrategias o si la acción esta bien o mal, de frenar el apresurado ritmo de vida para ver si realmente esto va a algún lado, o solo actuamos por inercia.
El orden correcto debería ser: pensamos, luego actuamos. Pero en la práctica sabemos que no es así, que nos saltamos el paso más importante y dejamos huellas sin mirar atrás. Inconciencia. Figuras abstractas rodean nuestros pensamientos, al caminar me sujeto de mis dedos de los pies porque temo caer en el vuelo, hundo mi cabeza en el centro de un zapallo solo para saber si puedo encontrar una realidad paralela, con un tiempo paralelo, y un espacio mas simple de entender que este, donde al extender mi brazo pueda alcanzar lo concreto, que todo deje de ser una ilusión, que me deje de confundir entre el sueño y la realidad, entre los deseos y las posibilidades. Que los sonidos no inunden mi atmósfera y se apoderen de mi alma, simulan sacarme de mi cuerpo en cada instante, y esas vibraciones me llevan flotando lejos de aquí, no quiero seguir siendo susceptible a las emociones, entristecerme con la tristeza ajena, me hace demasiado vulnerable al horrible mundo de allá afuera que me pintan, caer en la ingenuidad y luego en el engaño. En la inocencia de la tierna infancia.
Siento el eco del universo aquí en mi corazón, es repetitivo y circular. (didgeridoo)
Colores inundan mi mente, siempre es así. Ya ni siquiera intento frenarlos, solo dejo que sigan su dirección, llegan y se van sin tocar a la puerta, como si fueran los dueños, les permito todo lo que quieran,
Siento como por mi cuerpo se desliza suavemente una sabana aterciopelada color beige con bordes bordados. Siento frío y conformación, siento sobre mí la tranquilidad del vientre materno.
Recuerdo el olor a mi padre cuando me cepillaba el cabello recostados sobre la cama, el me cuida como un gorrioncillo y yo me dejo cuidar. Me susurra una historia para dormir tranquila y hermosa, me toma en sus brazos y me estrecha contra su pecho, yo puedo escuchar los latidos de su corazón como si estuviera dentro de su tórax. El tiempo ya se detuvo. Las preocupaciones quedan detrás de una cortina transparente, no se dignan a moverse por miedo a la interrupción, es nuestro momento y nada lo detiene. Allá afuera se escuchan guarras, dolor y hambre, torturas, disparos, llantos, desgarros, sinnúmeros de desventuras pero ya no vale luchar mas, la vida se paso y pertenecemos a la niebla, adormecidos, tal vez drogados por el éxtasis de las estrellas, sucumbimos ante el sueño con mi padre tomados de la mano. Vuelvo a ser de él como era en el inicio. Es la unión perfecta.
Mientras soñamos las mismas aventuras que habíamos tenido en el día, recostados sobre la suave hierba, sentimos como duendes traviesos revolotean a nuestro lado, nos arropan con la manta de la lisonjera Electra, danzan junto a nosotros su fiesta de todas las noches, ríen, se emborrachan y vuelan sin cesar, nos saltan una y otra ves. Nos rozan con sus largos calcetines y sombreros, se empujan por juegos de escondidillas, hasta que se duermen a nuestro lado, exhaustos y sudados, cantan por ultima vez la canción del puente caído y la llave de la dulce niña.
17/08/2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario