Esta vez soy un perro vago de la calle, andube todo el día mendigando comida, y ahora es el momento de conseguir alojamiento. Los buenos lugares siempre se los quedan los perros mas grandes y poderosos, o bien aquellas recien paridas que protejen su camada sin importarle sacle un par de dientes u ojos a uno.
Así que no me importo nada y me fui a la plaza a dormir, total allí hay pasto blandito y faroles que con sus luces sociegan mis pesadillas y demonios.
Como recién habia caido la noche, todabía habian personas en la plaza, sentadas en las bancas, en el pasto -en mi pasto!- y a orillas de la pileta.
Algunos tocaban musica y cantaban, otros bebian alcohol y fumaban malolientes cigarrillos y otros simplemente conversaban o juntaban sus bocas -¿No tendrán otro lugar donde ir? yo quiero descansar de mi día, además estoy seguro que todos ellos tienen una casa.-
Un par de amigas que conversaban sentadas en una banca, me estaban mirando hace rato, y cuando me digne a intercambiar miradas con ellas, lebantar mis orejas y mover la cola, una me dijo directamente: -Ven amigo perruno, acercate!- yo todabia tenia hambre, y pense que ellas podian tener una galleta o pan que comprartir, asi que me acerque solo para ver si podia sacar algo de ventaja de aquel encuentro.
La que me había llamado, me acarició con temor la cabeza, deslisó sus dedos entre mis ojos y hacia mi ocico y terminó sobandome la barbilla. Que agradable se sentia un poco de afecto, aunque sé que si yo ubiera estado como aquellos desafortunados por el destino, que no esquivan orribles enfermedades como yo, que se les cae el pelo de a pedazos, picasones interminables de piel, y lombrices en el estómago que te dejan flaco como un hueso.
Menosmal, luego de una vida dura, yo había salido victorioso de todas esas adeversidades y esas amigas me estaban considerando.
Pero derrepente, de la nada y sin aviso, me echaron, ¡Me echaron a mí, guardián de las calles! De esa banca que nisiquiera era sulla! -Aléjate de este lugar- Me dijeron con una sonrisa simulando que aun eramos amigos. Sé que estaban hablando solo banalidades, porque la otra sentada en la orilla, me cantó -No tengo edaaad..- y me invitó a no tener edad con ella, a no pagar cuentas y no tener que estresarce por los estudios.
Yo sé que soy un simple perro callejero, y que estos son mis simples dominios, pero -¡qué se creen ellas! ¿Acaso llegaron antes aquí?¿Acaso la banca les pertenece?¿Acaso ellas también no oleran mal y no les dolera el estómago? Y me critican a mi por tener un par de pulgas! ¿Y que tanto? Estoy seguro que ellas deben tener enfermedades contagiosas peores que las que yo nunca me he pegado.
Y para peor de todo, para cuando ya había caminado unos metros, y me disponia a revolcarme y disfrutar de mi pasto, una de ellas dice: -Mira, se tendió de espaldas para que le sobemos la barriga.
-¿Y estas creerán que uno es perro de circo? que esta pendiente de ellas? Amigas despierten, yo voy por la vida disfrutando cada momento, y no me importa lo que piensen de mí. Yo ando sin ropa porque así me siento libre, y trago o duermo cuando quiero porque no tengo jefes. Además miren a los humanos, que ridiculos animales son, mamíferos y caminan en dos patas, se cortan los pocos pelos que tienen en piernas, brasos y axilas, para después cubrirce con paños de colores, y para mas ridículo de todo, se dejan el pelo de la cabeza crecer, donde no les cumple ninguna función mas que estético.
Nah! a mi me da lo mismo, de todas maneras, mi vida y la de ellas no va a cambiar jamás, asi que mejor las avandono sin mirar atrás.
martes, 6 de octubre de 2009
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