Esos sonidos me molestan, son disparos que se oyen allá a lo lejos, hay guerra, dolor y niños llorando, todo esta dentro de mi cabeza, no puedo evitarlo, son millones de gustos, sentidos y hasta olores que se abren por un pasadiso descontrolable, lo siento en mi piel, mis musculos se mueven solos. Ya me di cuenta lo que sucede: estoi viva.... e incorforme.
Mis bellos se erizan ante la brutal noticia y descaro de malutilizar nuestro aire, somos seres impuros por el puro hecho de con nuestra presencia ensuciar, corroer y despojar de vitalidad los corazones. Me averguenzo de ser humana y planeo escribir mi carta de renuncia a la humanidad. Al fin lo descubrí, amo tanto a los animales porque ellos son inhumanos, tan fieles, tan buenos, tan.... amables.
Todos esos arcoiris apagados dentro de frascos donde debieron estar diminutos barcos, estan atrapados, conservan toda su energia bajo un corcho y ven como el mundo pasa al rededor desmejorandose, para ellos el tiempo no avansa. Los piratas en miniatura son solo bosquejos de personas que nunca existieron, simples y salvadores arquetipos o martires plasmados para la posteridad.
Lunas, soles, planetas, estrellas, asteroides(...) conforman nuestro universo, en el que estamos inmersos y no nos damos cuenta, vivimos el día a día sin apresiar lo magnafico y preocupados por lo irrisorio.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
Amelia
Vivo en un lugar lleno de vida, mitad cárcel, mitad libertad, tengo un techo seguro protegiendo mi corona y ventanales que me dejan ver el exterior, me riegan con frecuencia, el aire es limpio, los sonidos calmos, las aves me visitan de vez en cuando, ¿qué mas se puede pedir?
Ya sé, que esas virtudes sean eternas.
No recuerdo muy bien el origen, era un minúsculo botón apretado que nació por voluntad propia, fue recogido amorosamente y depositado en la tierna y húmeda tierra, madre valiente llora sangre por protegerme. Desde que brotó mi primer respiro, todo a sido caos, una escalera al cielo de cambios físico-químico me han propinado mil pesadillas, he pasado sed, frío, miedo y dolor, he tosido este extraño humo. Todo para ser lo que soy, con mis hojas primaverales mostrándose tímidamente, nací bailando como una serpiente un día de septiembre, nací para traer sonrisas a este mundo, y sembrar paz. ¿si yo germiné airosa, porqué la paz aun no tiene tronco firme ni raíces prodigiosas?
Por mis pies merodean lombrises, carcajeo hasta el llanto por las cosquillas de los chanchitos de tierra. Colibrís indecorosos me visitan como cual prostíbulo para lamer mi néctar y alejándose con otras mas bellas cuando se les da la gana, espolvorean un poco de polvo embriagador los efímeros errantes para gozar un poco del ahora.
Hoy, dulce sirena, te vi pasar con tu blusa almidonada y falda gitana. Al alba trajiste la frescura y lozanía, de puntitas, con un jarro cantando la cuncuna amarilla regaste de juegos nuestros cuerpos inhidratos, uno por uno te diste el tiempo de saludarnos y humectarnos, de a saltitos conjugar nuestro idioma, y con una suave caricia proseguir tu trabajo.
-Hola día, hola sol, hola plantitas mías, no, no son mías, son de la tierra.-
Por alguna extraña razón, hoy día te fijaste en mi, impeccionaste mis nuevos brotes, recogites mis blancas flores y las depositaste en la tierra de mi macetero, una rápida ojeada te falto para darte cuenta de mi paupérrimo aspecto, a lo que reparaste en traer un trapo húmedo, y limpiar una por una cada hoja de mi ser. paciencia, delicadeza, tus manos de seda procuraban una medicina milagrosa a mi maltrecho tronco alevín. Rociaste sobre mi puntos de colores que me sumieron enajenada en la salud, transportándome a paraísos de otro universo.
Me sonreíste, me acunaste con una melodía en ocarina, te comiste una manzana y bebiste un té, siempre atenta a mi silueta, ¿acaso temías que me fuera caminando? no soy Dríade ni Dafne, soy solo una mas en tu jardín. No resalto en particular, no doy fruto comestible, no tengo fragancia cautivante ni belleza afrodisiaca. Ups creo que me oiste..
-Si eres bella y por eso te quiero Amelia, en la simpleza está nuestra semejanza. Alma rebelde, cuando se te antoja florecen a la luz tus blancas palomas.-
Ahí están de nuevo tus fraces tranquilisadoras.
Como siempre tus visitas cortas me dejan un gustillo cálido recorriendo mis venas, como llegaste rápida, te despides con una seña final, sabiendo que te esperaremos. De repente vienes desnuda, de repente envuelta en un chal, de repente ni siquiera vienes, a lo que nos marchitamos de pena.
Ya sé, que esas virtudes sean eternas.
No recuerdo muy bien el origen, era un minúsculo botón apretado que nació por voluntad propia, fue recogido amorosamente y depositado en la tierna y húmeda tierra, madre valiente llora sangre por protegerme. Desde que brotó mi primer respiro, todo a sido caos, una escalera al cielo de cambios físico-químico me han propinado mil pesadillas, he pasado sed, frío, miedo y dolor, he tosido este extraño humo. Todo para ser lo que soy, con mis hojas primaverales mostrándose tímidamente, nací bailando como una serpiente un día de septiembre, nací para traer sonrisas a este mundo, y sembrar paz. ¿si yo germiné airosa, porqué la paz aun no tiene tronco firme ni raíces prodigiosas?
Por mis pies merodean lombrises, carcajeo hasta el llanto por las cosquillas de los chanchitos de tierra. Colibrís indecorosos me visitan como cual prostíbulo para lamer mi néctar y alejándose con otras mas bellas cuando se les da la gana, espolvorean un poco de polvo embriagador los efímeros errantes para gozar un poco del ahora.
Hoy, dulce sirena, te vi pasar con tu blusa almidonada y falda gitana. Al alba trajiste la frescura y lozanía, de puntitas, con un jarro cantando la cuncuna amarilla regaste de juegos nuestros cuerpos inhidratos, uno por uno te diste el tiempo de saludarnos y humectarnos, de a saltitos conjugar nuestro idioma, y con una suave caricia proseguir tu trabajo.
-Hola día, hola sol, hola plantitas mías, no, no son mías, son de la tierra.-
Por alguna extraña razón, hoy día te fijaste en mi, impeccionaste mis nuevos brotes, recogites mis blancas flores y las depositaste en la tierra de mi macetero, una rápida ojeada te falto para darte cuenta de mi paupérrimo aspecto, a lo que reparaste en traer un trapo húmedo, y limpiar una por una cada hoja de mi ser. paciencia, delicadeza, tus manos de seda procuraban una medicina milagrosa a mi maltrecho tronco alevín. Rociaste sobre mi puntos de colores que me sumieron enajenada en la salud, transportándome a paraísos de otro universo.
Me sonreíste, me acunaste con una melodía en ocarina, te comiste una manzana y bebiste un té, siempre atenta a mi silueta, ¿acaso temías que me fuera caminando? no soy Dríade ni Dafne, soy solo una mas en tu jardín. No resalto en particular, no doy fruto comestible, no tengo fragancia cautivante ni belleza afrodisiaca. Ups creo que me oiste..
-Si eres bella y por eso te quiero Amelia, en la simpleza está nuestra semejanza. Alma rebelde, cuando se te antoja florecen a la luz tus blancas palomas.-
Ahí están de nuevo tus fraces tranquilisadoras.
Como siempre tus visitas cortas me dejan un gustillo cálido recorriendo mis venas, como llegaste rápida, te despides con una seña final, sabiendo que te esperaremos. De repente vienes desnuda, de repente envuelta en un chal, de repente ni siquiera vienes, a lo que nos marchitamos de pena.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)