domingo, 26 de septiembre de 2010

La India

Familia querida, amigos preciados…
Sé que no saben de mi hace ya 6 meses, pero me encuentro excelentemente bien aquí en la India, un país apasionante y complejo. Aunque les pareció extraña mi ausencia repentina, no tuve tiempo para explicar nada, solo vendí mis cosas, bese a mi madre y salí por la puerta. Al principio fue difícil, extrañaba a la gente que quería (que quiero), además aquí intentan engañar a quienes vienen por primera vez y no conocen la cultura, pero menos mal supe ser cauta.
Echo de menos a mi Chile, pero después me fui acostumbrando a la belleza de este lugar, a su mística, a la simpleza de su gente, a la comida diferente y vegetariana, al calor, a los colores, los sonidos… tal vez esto era lo que necesitaba: independencia.
Se hace difícil vivir con holgado dinero, gano pocas “rupias”. Arriendo una habitación con cama y vista al mar, amaneceres y atardecer rojos inundan este pequeño espacio para recordarme porqué estoy aquí. No escape de casa, solo corrí tras mi destino para ser libre y feliz. ¿No es de eso de lo que se trata la vida?
Vivo de las pinturas que vendo, de las clases de yoga y risoterapia, y de las artesanías, les parecen extrañas y entretenidas las costumbres occidentales.. No es mucho lo que gano, pero por lo menos es mi dinero y no tengo que explicar en qué lo gasté a nadie, además sé que es solo el inicio, y confío en progresar.
Ahora miro para atrás y veo el progreso, no me arrepiento de nada, tal vez solo de no haberlo hecho antes. Tengo mi libertad plena! Aquí nadie me juzga (o me mal simula comprender) por hacer lo que dicta mi corazón. Aquí nadie me presiona por que sea lo que no quiero ser. Estoy lejos de casa y soy feliz.
Creo que lo que menos soportaba cuando vivía en Concepción era la rutina de lo cotidiano, ver y hacer todos los días lo mismo me enfermaba. En cambio aquí en Andaman (una ciudad en la costa) hay todos los días algo asombroso que ver.
Lo que primero me cautivo fue la religión hinduista, lo devota que es toda la gente, hay que entrar descalzos y con la cabeza tapada a los templos, son lugares emblemáticos.
Algo también extraordinario son los festivales del Diwali que realizan, la fiesta religiosa hindú, son hermosamente coloridos y llamativos. Es también conocido como el festival de las luces. La comida ayurvédica es fantástica!
Hay una infinidad de cosas más que he conocido en este enceguecedor lugar, pero cuando me encuentro sola en la pieza por las noches recuerdo con nostalgia de donde vengo. Es verdad extraño el cariño de mi familia y la seguridad de mis amigos, pero esto no lo cambio por nada.

PD: Me gustaría tener el valor para que esto no fuera solo un sueño.