Llegaste a este mundo como hija mayor de una familia numerosa, Manuel tu padre, y una madre tan amorosa como tú, Rosario.
Un 1° de enero de 1921 nació la flor más luminosa de este mundo, para quedarse y dejar un legado dichoso con su eminente fertilidad.
Costurera, cocinera, doctora, lavandera... ¿Cuántos oficios poco remunerados más que el esfuerzo y sudor de un esposo presente?
Fresia Sobarzo una bella flor que lentamente mustiaba, pero que en primavera surgirá en algún lugar del mundo.
En lo profundo e intenso del corazón de la familia y queridos, se encuentra su recuerdo latente, el recuerdo de un gran ejemplo de mujer, que con 8 hijos extraídos de sus entrañas jugó y venció a la locura de la vida, siempre característica por su gran amor y cariño a quien fuera, de una gran ética y moral! mirada compasiva de buenos valores y sentimientos.
Buena madre aquí se encuentran 7 productos de tu tierna mano, y no solo eso, porque consigo vienen mas de los que estamos agradecidos de tu existencia.
Recordar los sabores de tus delicias culinarias al cerrar los ojos es como estar en las nubes! Jamás nadie igualara las pizzas, los ñoquies, los pasteles de choclo o cualquier comida que con amor transformabas en manjar para dioses. Pero tú humilde siempre decías que no te quedaba bien.
En ocasiones el pan faltaba en la mesa, y el hombre del hogar lejos tenia que trabajar, pero sacabas fuerzas para criar a tus pequeños.
Atenta ante todos, una madre, abuela, una esposa y amiga ejemplar. Su mente lucida recordaba cada cumpleaños. Tejía, bordaba, pintaba géneros, amante de la literatura histórica, hermosa colección de cactus.
Tardes enteras bajo el parrón compartiendo en mesas llenas de gentes, anécdotas, rizas. Navidades. Cumpleaños, siempre era buen momento para disfrutar.
Todos te recordamos como la cariñosa, cálida y presente mujer del hogar. Por sobretodo amante de su familia, cada resfrío o fractura de sus inquietos pequeños, era motivo para un desvelo.
Anécdotas recordables son que a sus hijos los amenazaba con castigos severos, pero jamás cumplía… piadosa.
Yo sé que cuando cada uno de nosotros, vea una Fresia florecer en primavera, huela una comida bien sazonada, o sienta una brisa con ese calido buen sentimiento; estará presente y viva dentro de nosotros.
lunes, 25 de octubre de 2010
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